La Santa Compaña

| 13/02/2012 | 0 Comments

Galicia es una región situada al noroeste de España, bañada por el mar Cantábrico al norte y por el océano Atlántico al oeste. Las mejores playas del país, su hermoso paisaje natural y sus ciudades industrializadas hacen que sea destino habitual para millones de turistas, los cuales buscan pasar un tiempo relajados en este paraíso natural. Pero existe un mundo oculto para el ojo del profano, pero que todos los gallegos conocen.

Si vais al corazón de de Galicia, a sus pequeños pueblos, y tenéis la oportunidad de hablar con los ancianos del lugar, os contarán todo tipo de leyendas y tradiciones que se transmiten de generación en generación en las que se entremezclan realidad y leyenda. Muchos dirán que son cuentos de viejos, pero incluso los más jóvenes guardarán un respetuoso silencio, y tal vez se limitarán a citar un dicho muy común en su idioma: “Eu non creo nas meigas, pero habelas hailas“. Que traducido es, “yo no creo en las brujas, pero haberlas, las hay”. Por la noche, en la profundidad de sus bosques, es cuando tienen lugar todo tipo de sucesos extraños, siendo entre ellos el más conocido por todos los gallegos la Santa Compaña.

De repente los animales dejarán de hacer ruido sumiendo al bosque en un completo silencio, luego se oirán unas campanas. Los perros aullarán furiosamente anunciando su llegada y los gatos huirán despavoridos, pues es bien sabido que estos animales tienen un vínculo especial con el más allá. Después aparecerá la Santa Compaña, almas en pena que vagan vestidas con mortajas blancas susurrando rezos y emitiendo espeluznantes cánticos fúnebres. En sus manos llevan cirios que desprenden un fuerte olor a cera, sus pies descalzos hacen que a su paso se levante un viento gélido. Al frente de ellos va un vivo sosteniendo una Cruz, un hombre que tuvo la desgracia de cruzarse en su camino y que seguirá con ellos eternamente hasta que otra persona se cruce en su camino.

Si alguien está cerca cuando aparezcan debe trazar inmediatamente un círculo en el suelo, meterse dentro, rezar y sobretodo no escuchar la voz de los fantasmas. Será Estadea, el espectro que los dirige y cuya mortaja es negra como la noche de los tiempos, quien intente engañar al desgraciado para que salga. Si no lo consigue, la Santa Compaña continuará su camino a alguna iglesia cercana para celebrar la Misa de las Almas. No sin que antes Estadea deje una advertencia para los vivos: “Andad de día, la noche me pertenece“.

La Misa de las Almas tiene lugar en medio de la noche, en una de las muchas pequeñas iglesias de piedra escondidas por las aldeas de Galicia. Está oficiada por el alma de un antiguo clérigo de la parroquia y a ella asisten todos los fallecidos del lugar que se han quedado en el Purgatorio. En ocasiones un vivo pasa por allí y entra movido por la curiosidad de ver la iglesia iluminada en plena noche, entonces las almas desaparecen, las luces se apagan y el vivo queda encerrado dentro de la iglesia hasta que lo rescatan al día siguiente. Muchos de ellos son tomados por ladrones debido a esto.


Visto en: Mitos y Leyendas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Tags: , ,

Category: Leyenda Urbana

Leave a Reply




If you want a picture to show with your comment, go get a Gravatar.